Hace 15.800 años ya caminaban a nuestro lado: el ADN revela el misterioso origen de los perros

Hace 15.800 años ya caminaban a nuestro lado: el ADN revela el misterioso origen de los perros

Una investigación publicada en Nature encuentra las evidencias genéticas más antiguas de perros y demuestra que ya estaban ampliamente distribuidos por Europa y Anatolia mucho antes de que los humanos comenzaran a cultivar la tierra

Hay historias que comenzaron mucho antes de que existieran ciudades, carreteras o incluso campos de cultivo. Una de ellas tiene cuatro patas.

Hace aproximadamente 15.800 años, durante la última etapa de la Edad de Hielo, los humanos todavía vivían como cazadores-recolectores. Sin embargo, un animal ya parecía compartir con ellos algo más que el territorio: los primeros perros.

Un equipo internacional de investigadores ha recuperado y analizado ADN nuclear y mitocondrial de restos de cánidos antiguos, entre ellos ejemplares procedentes de Pınarbaşı, en la actual Turquía, y de Gough’s Cave, en Reino Unido. Los resultados, publicados en marzo de 2026 en la prestigiosa revista científica Nature, aportan algunas de las evidencias genéticas más antiguas conocidas sobre los primeros perros.

Un perro de hace 15.800 años

Uno de los hallazgos más sorprendentes procede de Pınarbaşı, donde los investigadores obtuvieron información genómica de un cánido de unos 15.800 años de antigüedad.

También analizaron restos de Gough’s Cave, en Reino Unido, de unos 14.300 años, además de ejemplares posteriores encontrados en Serbia.

El análisis genético apunta a una conclusión extraordinaria: aquellos perros no eran poblaciones aisladas. Una población genéticamente bastante homogénea ya estaba ampliamente distribuida por Europa y Anatolia hace al menos 14.300 años.

Eso significa que los perros ya habían recorrido enormes distancias por Eurasia cuando la agricultura todavía no había transformado la vida humana.

¿Quién llevaba a quién?

Aquí aparece una de las partes más fascinantes de la investigación.

Los científicos encontraron indicios de que aquellos perros pudieron ser intercambiados entre diferentes grupos humanos de cazadores-recolectores, pertenecientes a poblaciones cultural y genéticamente diferenciadas.

Los investigadores señalan específicamente a grupos humanos relacionados con las culturas magdaleniense, epigravetiense y los cazadores-recolectores de Anatolia.

En otras palabras, aquellos primeros perros pudieron viajar junto a los seres humanos y pasar de un grupo a otro mucho antes de que existieran las sociedades agrícolas.

No eran todavía los animales que conocemos hoy. No existían labradores, pastores alemanes, galgos ni chihuahuas. Pero su historia genética ya había comenzado.

Una historia que sobrevivió miles de años

Otro de los descubrimientos importantes es que la evolución genética de los perros europeos comenzó mucho antes de lo que se pensaba.

Un segundo estudio publicado también en Nature analizó 216 restos de cánidos, incluidos 181 procedentes de contextos paleolíticos y mesolíticos europeos.

Los investigadores consiguieron identificar ascendencia de perro o lobo en 141 de ellos y recuperaron el genoma de un perro de aproximadamente 14.200 años, encontrado en Kesslerloch, Suiza.

Ese animal ya compartía características genéticas con perros europeos posteriores y con perros actuales, una señal de que la diversificación genética de los perros había comenzado mucho antes.

Mucho antes de los agricultores

La investigación también ayuda a desmontar una imagen muy extendida: la de que la relación entre humanos y perros comenzó cuando aparecieron las primeras comunidades agrícolas.

Los datos indican que los perros ya estaban presentes y ampliamente distribuidos antes de la expansión de la agricultura.

Durante el Mesolítico, además, se produjo una importante entrada de ascendencia genética procedente de perros del este de Eurasia, coincidiendo con movimientos de poblaciones humanas hacia Europa. Esa mezcla contribuyó a formar la ascendencia que caracteriza a buena parte de los perros europeos posteriores.

El gran misterio continúa

Pero la ciencia todavía no tiene una respuesta definitiva para una de las grandes preguntas: ¿dónde y exactamente cuándo comenzó la domesticación del perro?

Los investigadores advierten de que el origen de los primeros perros sigue siendo un problema complejo. Distinguir entre los restos de un lobo y los de uno de los primeros perros puede ser extremadamente difícil, especialmente en los momentos más antiguos de la domesticación.

Lo que sí parece cada vez más claro es que, hace más de 15.000 años, perros y humanos ya compartían una historia mucho más profunda de lo que durante mucho tiempo imaginamos.

Quizá todo comenzó con un animal que se acercó demasiado a una hoguera.

O quizá fue un encuentro mucho más lento: generación tras generación, mientras los humanos avanzaban por un mundo helado, algunos lobos fueron acercándose a ellos hasta convertirse, con el paso de miles de años, en algo completamente diferente.

No sabemos exactamente cómo ocurrió.

Pero el ADN de aquellos animales nos deja una pista fascinante: cuando nuestros antepasados todavía vivían en la Edad de Hielo, ya había perros caminando junto a ellos.

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