El faro perdido de alejandría reaparece grabado en un misterioso anillo bajo el mar
Durante siglos, el Faro de Alejandría fue uno de los grandes símbolos del mundo antiguo. Ahora, una pequeña pieza encontrada bajo las aguas del Mediterráneo acaba de aportar una nueva y sorprendente imagen de aquel monumento desaparecido.
Arqueólogos submarinos han descubierto un anillo-sello de bronce grabado con una representación identificada como el Faro de Alejandría, durante las excavaciones que se desarrollan en el antiguo puerto de la ciudad egipcia.
El hallazgo se produjo en Antirhodos, una antigua isla situada en el puerto oriental de Alejandría que formaba parte del antiguo barrio real. Hoy, sus restos se encuentran bajo el mar. En la zona existió un complejo palaciego relacionado con la élite gobernante de la ciudad.
Una imagen del faro en miniatura
El pequeño anillo presenta en relieve una estructura de varios niveles que los investigadores identifican con el famoso Pharos de Alejandría. La representación guarda similitudes con las imágenes del faro que aparecen en monedas acuñadas en Alejandría durante el siglo II d. C.
Las autoridades egipcias han señalado que se trata de la primera representación conocida del Faro de Alejandría encontrada grabada en un anillo-sello.
Y aquí aparece uno de los detalles más intrigantes: los investigadores no han establecido una datación firme para el anillo. Por eso, aunque algunas informaciones lo sitúan aproximadamente en torno a hace 2.000 años, lo más prudente es relacionarlo con la semejanza de su grabado con las representaciones del siglo II, sin convertir esa referencia en una fecha definitiva para la pieza.
Un objeto encontrado en un lugar de poder
El lugar donde apareció el anillo también resulta especialmente significativo.
Antirhodos formaba parte del antiguo distrito real de Alejandría y albergaba un palacio descrito por el geógrafo griego Estrabón durante su visita a Egipto entre los años 29 y 25 a. C.
El arqueólogo submarino Franck Goddio, director del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, considera que el descubrimiento puede aportar indicios sobre el uso administrativo que tuvo el complejo en épocas posteriores.
Una de las posibilidades planteadas es que determinadas funciones estuvieran relacionadas con la administración del propio faro. Pero se trata de una interpretación arqueológica y no de una identificación confirmada del propietario del anillo.
Una ciudad que continúa apareciendo bajo el agua
El anillo forma parte de una campaña arqueológica mucho más amplia en el puerto oriental de Alejandría.
Los investigadores están trabajando en varios puntos, entre ellos el antiguo templo de Isis, el complejo de Antirhodos y el denominado Timonium, relacionado tradicionalmente con Marco Antonio. Durante las excavaciones también han aparecido cerámicas, ánforas, recipientes, lámparas y fragmentos de vidrio pertenecientes a diferentes periodos, desde el siglo IV a. C. hasta el siglo IV d. C.
El descubrimiento vuelve a poner el foco sobre uno de los monumentos más famosos de la Antigüedad.
El Faro de Alejandría, construido en la isla de Pharos durante la época ptolemaica, guiaba a los barcos que se aproximaban al puerto y llegó a convertirse en una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Su desaparición fue consecuencia de siglos de terremotos y destrucción.
Ahora, mientras gran parte de la antigua Alejandría permanece oculta bajo el Mediterráneo, un pequeño anillo de bronce conserva una imagen que podría ayudar a comprender cómo fue visto y utilizado uno de los monumentos más legendarios de la historia.
A veces, el misterio de una civilización desaparecida no aparece en una gran ruina.
Puede caber, literalmente, en un dedo.










